Este sentimiento de despertar y darse cuenta que solo fue un sueño.
Esperaba a que fuera 10 de Diciembre para recibir una señal tuya de que todavía existes, y que existo para ti. Y así fue, un minuto antes de que se acaba mi cumpleaños.
El más original, el más esperado, pero, ¿por qué? Más bien, ¿por qué lo hiciste?
Estos pensamientos que arrastraron a quedarme atrapado en mi sueño, en donde juré que viví una experiencia que he anhelado por días. Estábamos en una especie de escuela/facultad y tuve la oportunidad de verte. Te pregunté algo, no sé que fue.
Me llevaste a un lugar, me explicaste todo, tú y yo estábamos bien. Más que bien, entre perdones y arrepentimientos, se arregló todo. No quiero decir que soy un infeliz, pero la verdad, después de eso volví a ser feliz. Volví a existir.
Todo era tan bonito otra vez, mi corazón latía más rápido de lo normal, estaba contigo, ya no necesita algo más. En fin, desperté de este bonito sueño y me di cuenta que nada había pasado, que seguía siendo una sombra más en tu vida y que no va a cambiar nada.
No me estoy dando por vencido, pero a veces siento que no tiene sentido seguir esperando.
Sin embargo, sigo esperándote.